Por Marcel Treviño

Introducción
El acto de mirar una imagen no es un proceso pasivo sino transformativo en el cual nos
convertimos en sujetos que anhelan y hablan (Mondzain, 2010). Las imágenes no son solamente
elementos que muestran un evento o una realidad pasada, sino que interactúan con quién la
produce y con quien la observa. Podríamos argumentar que más allá de la interacción, es posible
que también la realidad es trastocada en la persona que llega a entrar en contacto con la imagen.
Esto es, más allá de la curiosidad que podría surgir de los detalles de producción, de dónde,
cuándo y quién está en la imagen o el simple significado de la misma, es el impacto de la
interacción, la conexión del observante con una realidad ajena y un mundo de posibilidades que
pueden producir toda clase de emociones, sentimientos y pensamientos. [..]